Descripción
Desde la antigüedad, la lavanda y el franquincienso (olíbano) se han utilizado en rituales y ceremonias como protectores, purificadores y neutralizadores de las energías negativas. La lavanda aporta equilibrio y armonía. El olíbano atrae las energías positivas y limpia el espacio. El humo sagrado de ambos aromas reaviva un poderoso protector del hogar.
Composición:
Cáscara de canela y anís, aceite esencial concentrado de anís y canela, resina de olíbano, biomasa de frutas, carbón vegetal y aglutinante a base de plantas.
1.30H aprox. | 9 varillas gruesas de 19 cm




